Relatos



v    Los siete caños
Vista general













GIL HERNANDO DE SANTIAGO
17 DE AGOSTO DEL 2006




  • Primer caño
       Maria Anna Sofía Cecilia Kalogeropoulos, domingo,  
       2 de diciembre de 1923
      Una debilidad. La música.

  • Segundo caño
     Maria Zambrano
       1904
       La literatura, más que un vicio         
  • Tercer caño
       Maria Curie
       María Sklodowska
     Varsovia, jueves  7 de noviembre de 1867
       La física, un misterio

  • Cuarto caño
§       Golda Meir Mabovitch
§       Kiev, Ucrania, Martes, 3 de mayo de 1898
§       La paz, un objetivo

Quinto cañoGreta Lovisa Gustafsson .

§       Estocolmo, miercoles 18 de septiembre de 1905,
§       El cine: una quimera

  • Sexto caño
     Maria Gerrero
       El teatro de la  vida

Séptimo caño
       Victoria kent
       Vélez Málaga, domingo, 6 de marzo de 1898,
       La libertad cuestión de dignidad


                       



***


            Tal vez ninguna estuvo allí el 6 de Agosto.  Pero podían haber estado. Siempre es posible la fantasía.
El Santísimo Cristo de los Afligidos no les habría hecho sombra. Tampoco abrían repetido el ritual de untar con aceite la garganta de niños y mayores, haciendo la señal de la cruz, mientras el sacerdote exclama:
            --- "San Blas bendito, que te guarde la gola y el apetito".
la antigua Cruz de  estilo gótico situada en el límite de la frontera entre los antiguos reinos de Castilla y Valencia, orienta la mirada de unos ojos de mujer.
            San Isidro Labrador las vigila a todfaws, como si estuviese trabajando en su lugar…
            La mente de las siete, se escapa del Palacio de los Menaguerra, por encima de los rituales… la mirada de cada cual se escapa por cada uno de los siete caños, siguiendo el agua, hasta el río  Magro, y luego hacia el infinito
           

            Faltan, en su retablo de cerámica, los retratos de sus siete rostros… pero se me antoja escribirlos en el aire, grabarlos en el cielo, esculpirlos en el agua, como si nos mirasen, las siete juntas…
            Tengo un problema difícil:
            ---  ¿En cual me  fijo? Olvidar a las demás es un terrible sacrilegio. De todos los caños brota vida a borbotones, brota vida y arte a borbotones… Sçi. El olvido seria un íntimo sacrilegio. Todas me miran, cada cual con su papel, desde la historia.
            Siete mujeres, siete caños, siete miradas profundas, siete días de la creación, ¿Por donde empezó Dios?


                                   ***




            Primer caño
           Maria Anna Sofía Cecilia Kalogeropoulos
            Maria Callas
            Domingo, 2 de diciembre de 1923
           Una debilidad. La música.

            Como su mirada, su orgullo se escapa en perlas hacia el mar. Es la perversión de Lady Macbet
---  No. No es ella. Es Lucia di Lammermoor… ¿tal vez Norma? ¿No la distingues…? Si. Allí en el cielo,  a la derecha, con su traje de gala, negro… siempre  en contraste profundo con su tiempo, con su mundo…
---  Sigue atento el deslizarse de su voz de oro montaña abajo… la encontrarás al fondo, regalándote el placer de su  canción. ¿La ves? ¿La oyes?
--- Paris se vuelve silencio en la tarde. 19 de septiembre…
-- Escuchala. Su voz inmortal entra en la eternidad, mientras canta a los angeles sus oraciones, como lo hacia  la gioconda ese primer dia en… ¿ en el Teatro Olympia de Atenas? … Sí. Si, fue allí en 1933…  Cuanto me gustó que, ella, la giocconda salvara a Laura. No podia ser de otra manera. Era la  lucha contra la muerte, contra su propia muerte, contra todas ls muertes… y ahora, en silencio derotada. Como París, derrotada tambien Paris en el silencio. Prefiero seguir oyendo su voz en el atrdecer… Dejame. Dejame solo con ella unas horaws más… un dia más, al menos  hasta que amanezca la  otra eternidad.
---… Sí. Si. No me digas que tú no tienes poder como ella para resistirte a la noche. No. No me lo digas amigo, y déjame gozarla un poco más. Pérmíteme quedarme a solas con ella, te lo ruego, aunque esté dormida, aunque esté refugiada en mi recuerdo, mientras siento dentro de mi el Casta diva de la Giocconda… , y tú, --- no le diagas a nadie quien eres, te lo  suplico, que quede entre nosotros el secreto, solo de esa forma podrás tambien  disfrutar de su voz ---, y tú mientras tanto contempla  tu obra complacido desde esa cruz que preside el pueblo… refúgiate en la vida, escondete en la muerte, pero dejame un rato con ella, te lo suplico…
---…Al este de la luz, al norte de la oxcuridad contigo queda el recuerdo de la noche, --- no no le digas a nadie ni quien eres tú, ni quien soy yo.  Que quede en el fondo de nuestro recuerdo… ---, tal vez en la manzana… o en la cabez de aquel caballo que nos encontramos en la montaña…
El agua del primer caño, corre montaña abajo  marcando silencios y agudos, en contrapunto hacia una eternidad azul como el c océano… El agua del primer caño corre montaña abajo como los otros, como su voz
--- Si, ya lo sé. Allí en el medio de la tierra, en el centro de la tierra, en el mediterraneo, es donde mejor estás... en la proa del 'Christina'...  tal vez en la cubierta... mientras el agua del primer caño huye tambien,  --- ¿hacia donde? ---,  hacia la eternidad… es tu camino. Dejala correr.
--- Perdoname si puedes, pues he pronuniado una palabra maldita para ti: ¿Donde? Desde siempre lo stás buscando. Se llama como el sabio y tambien es griego. --- ¿Donde?, ¿Dónde está Aristoteles? ---, si, su sobra está fria, su calor ausente, su mirada perdida, apagada su voz, sorda su palabra... lo sé te ha hecho desgraciada, pero guardas todavía una esperanza... una esperanza en danza con tu orgullo, --- a mi no me engañas ---,  las cenizas del amor están calientes, tus  ojos te delatan... pero recuerda que estoy contigo, aunque  necesito que guardes nuestro secreto, no le digas a nadie quien soy yo. Se romperia el hechizo.
---... Menos mal que estaban a tu lado El --- ‘‘Titta” ---, Giovanni Battista Meneghini  tu esposo, y  Leonidas Lantzounis, el médico inmigrante griego y tu padrino de bautismo, porque sino entre Evangelina (“Litza”), tu madre, y tu padre, George Kalogeropoulos, son capaces de organizar  hasta una tormenta de nieve en la noche de tu nacimiento, y desde luego, entre los dos habian acabado definitivamente con tu carrera e incluso contigo misma
...--- ¡Que curiuosa coincidencia! --- , como Greta, tu tambien te  entendias mejor con tu padre... ¿Cosa de genios? Tal vez.
---...Sátira, ironía, movimiento... Amor y muerte, contradicción... La ética y la luz. Silencio. Extasis... La religión y la ceguera... La estética, la química y la paz,
Y en medio él, siempre él,  --- da igual el que sea,  ---,  tambaleante, azul, como el mar, cargado de miseria y fuerza, hambriento de gloria, y  de voz, defensor de la palabra sorda, peregrinando errante en la utopía,Inmóvil, quieta, delirando siempre música callada, pero música.
Y mientras tu voz se peerde en el cielo, me enloquece y la persigo, me supera y me abandona, si me deja el eco si quieres, , el compás y el ritmo, si quieres, me deja tambien el calor de lo sublime... pero me abandona, se la lleva el viento con todos sus acordes, sus agudos y sus graves, con todos tus misterios, con todas tus leyendas... El viento de tu soledad, la tormenta huracanada de nieve, todos me roban tu voz... Y esa ausencia me atormenta, me desequilibra, tanto como tu ambición
El agua del primer caño, va delante, marcando el paso en la vanguardia,  marcando el  ritmo y el compás.
Como en la música de las batallas, va a nunciando los pasos a seguir para alcanzar la  victoria sublime, el cenit de la partitura el culmen de la armonia... Pero despues e de oirte, me pregunto ¿Qué es la voz ? ¿Qué es la música? ¿Por qué cantas mujer, si cantas como los ángeles? Mejor que te dejen cantar a ti para escucharte, para empaparme de tu voz ... Llámame egoista no me importa, porque se que  cuando cantas lloras, cuando lloras rezas, y cuando quieres rezar, mejor que sigas cantando.
Gracias por tu voz y por tu vida.



Segundo caño
Maria Zambrano
Vélez-Málaga, domingo 22 de abril de 1. 904
La literatura, más que un vicio



---... Mírala, confía en la mañana y también le queda fe para el atardecer,. Curioseando; ¿Qué hora es? ¿Crees  acaso que le importa? --- ¿La reconoces? --- Mírala bien. Es Maria. Tambien es Maria
--- ¿Ves? …Las agujas del reloj de las palabras, giran con celeridad para escribir en el viento un corazón hecho diccionario vivo… detrás su voz y su silencio, como las riendas de un corcel, entretejiendo una obrailusionante…

---… las sílabas son los segundos… 

---… formarán palabras vivas… tiempos de vida y ausencia… tiempos de afonía.
---… ¿Cómo son los tiempos de silencio? ¿Una sin fonía?


 ¿Largos como la noche? ¿Oscuros y largos como los de la guerra? ¿Cortos y claros como los sonidos de la paz?
---…¿Cómo son música tus tiempos?
---…Con las palabras tejes música y poesia… con tus silencios provocas reflexión, con tu mirada despiertas la pasión, y  con las caricias, Maria,  ¿Qué provocan tus caricias?
--- Tendré que preguntárselo al  historiador ausente Alfonso Rodríguez Aldave, taal vez el lo sepa mejor que nadie. Con el gesto modelas un sueño, y con el sueño, unailusión.
---… Eres para mi, Maria, una desconocida cercana,  muy cercana, pero ¿Quién eres tçu y quien  soy yo?,
--- Lo sabes, sé que lo sabes, por eso espero que no lo descubras nunca aunque a mi me gustaria descubrirlo pronto.
---… Soy demasiado impaciente y ls letras me apasionan, por eso he decidido ver por donde fluye tu cauce, por donde se escapa el agua de este segundo caño…
---… ¿Qué es la palabra? ¿Qué es el silencio y la poseía?  ¿Qué es la voz y que es la música? … Me agrada, si me gusta ver como te mueves, siempre hacia delante, pendiente ariba, luchando siempre contra los vencedores por la fuerza, buscando una palabra de paz, encadenada entre tantos pensamientos, marcando el curso del agua del segundo caño… ¿Podría ser el primero?. Claro que sí.
Sé que te gusta perderte entre las palabras encadenadas y la libertad del pensamiento... Sé de tu interés por  romper las cadenas de las palabras, superar la cárcel  de las letras, tallarlas, romperlas, esculpirlas,  modelarlas
Cuando te sueño, me reesisto a pensar en el azul de ese Dios que te hace escapar de tu tierra, y en la promesa eterna del retorno...
Cuando te sueño, me reesisto a aceptar la velociad del tiempo que cabalga por encima de las piedras, miientras las amansa; me resisto a admitir la libertad del viento, si, es tanta, que nunca se siente atrtapado por mis dedos, a pesar de dejarme su calor o su  fescira...
Palabras... son palabrs que se lleva el tiempo, aunque tu pluma las  conglea, las arrastra, las esconde el viento, aunque tu lapiz las esboce como un boceto claro entre las sombras para dar luz...
--- Sí, Maria, --- tu eres la palabra  hecha luz... y tus juguetes las letras luminosas, que te traicionan y  aprisionan formando serpientes de pensamiento...,  ellas, las palabras, te devoran haasta  que consigues hacerlas renacer en juventud  ---, por eso te sueño.









Tercer caño
María Sklodowska Curie
Varsovia, jueves  7 de noviembre de 1867
La física, un misterio


El tercer caño vierte al horizonte una serpiente azul.
El cielo es azul, como el mar. El mar es azul, como el  uranio..
No lo recuerdo bien... ¿Es también azul  el radio? ¿Crees que puedo olvidar el color de mi sueño?El es azul como la miradaagua , limpia, y baja a la tierra en forma de dos, en forma de Dios... Pero ¿Dios acaso tiene forma?...
Dos son los hombres, los mundos, mis fantasías... Dos son el alma y el cuerpo la vida y la muerte, la vigilia y el  sueño. Lo que tengo y lo que quiero, lo que detesto y adoro...  el primero y el otro. El dos  es siempre el otro.
El antes y el después, el recuerdo y la esperanza,  también son sólo dos, tal vez no existe el hoy...
--- Al tropezarnos ocontigo, en los corredores de la Facultad, nodss preguntabamos entre nosotros
---  ¿Quién es esa muchacha de aspecto tímido y expresión obstinada, que viste tan pobre y austeramente? Nadie lo sabía a ciencia cierta:
Algunos decian:
--- "Es una extranjera de nombre impronun-ciable.
--- Se sienta siempre en la primera fila en clase de física.
--- Nuestras miradas la seguían hasta que su grácil figura desaparecía por el extremo del corredor.
--- "Bonito pelo."
Me gustaba su pelo, ciertamente.
Su llamativa cabellera, de color rubio cenizo, fue durante mucho tiempo el único rasgo distintivo en la personalidad de aquella tímida
  --- Alguien me comentó con el fin de  ensalzarte, que  siete años antes de morir tu madre,  esta extrangera ya sabias leer.
--- Si,. Cuando murio tu madre tenias sólo  once años, y aprendiste con cuatro, --- yo te conozco bien---, no puedes pecar ahora demodestia..
--- Ella te enseño la musica, el ritmo el movimiento. El las matemáticas, la exactitudd, los límites. El resto fue  cosa tuya.
 Tú querías seguir con sus trabajos ya que rechazó una pensión vitalicia. Además tu osadia te llevó a asumir la cátedra de su marido, 650 años después de la última mujer que la ocupó. ¿Era un reto?
--- ¿Tambien fué un reto tu boda?,. ¿Te acuerdas de aquel veinytiseis de octubre de 1894? Êl, ya era mucho mas  que tu profesor.
---  ¿Quién es esa muchacha de aspecto tímido y expresión obstinada, que viste tan pobre y austeramente? Nadie lo sabía a ciencia cierta:
Algunos decian:
-- "Es una extranjera de nombre impronun-ciable.

--- Se sienta siempre en la primera fila en clase de física.
--- Nuestras miradas la seguían hasta que su grácil figura desaparecía por el extremo del corredor.        
--- "Bonito pelo."
Me gustaba su pelo, ciedrtamente.
Su llamativa cabellera, de color rubio cenizo, fue durante mucho tiempo el único rasgo distintivo en la personalidad de aquella tímida
  --- Alguien me comentó con el fin de  ensalzarte, que  siete años antes de morir tu madre,  esta extrangera ya sabias leer.
--- Si,. Cuando murio tu madre tenias sólo  once años, y aprendiste con cuatro, --- yo te conozco bien---, no puedes pecar ahora demodestia..
--- Ella te enseño la musica, el ritmo el movimiento. El las matemáticas, la exactitudd, los límites. El resto fue  cosa tuya
Tú querías seguir con sus trabajos ya que rechazó una pensión vitalicia. Además tu osadia te llevó a asumir la cátedra de su marido, 650 años después de la última mujer que la ocupó. ¿Era un reto?
---.El, te enseño física que era lo que  tu  deseabas hasta aquel fatidico dia. Si lo recuerdo perfectamente Era el 19 de abril de 1906  y ocurrió la tragedia. Tu esposo, Pierre, fue atropellado por un carruaje de seis toneladas…sin que nada se pudiera hacer por él.
--- ¿Qué día era,  lo recuerdas?¿  El 18 de mayo de 1896? Sí, aquél  día, Becquerel dio a conocer ante sus colegas que todos los compuestos del uranio, fueran o no fosforescentes, y también  el mismo uranio, presentaban, emisión de radiación que se parecía en algunos aspectos a los rayos X de Roentgen.  Inolvidable. Valia la pena haber vivido toda una vida  de investigación y sacrificio solo para que aquél dia llegase.
---- ¿Tambien fué un reto tu boda?,. ¿Te acuerdas de aquel veintiseis de octubre de 1894?  Él, ya era mucho mas  que tu profesor. Sólo necesitaste un año y medio, ¿verdad? Lo conociste en 1894...  los dos trabajabais en el campo del magnetismo. Él tenia 35 años, y tú 27… Sin duda tampoco podrás olvidar aquel 26 de julio de 1895, ni tu traje azul ni la bicicleta en la que iniciasteis la luna de miel por las carreteras de Francia.
…--- Estabas interesada en los recientes descubri-mientos de los nuevos tipos de radiación. Esa locura incandescente sólo te duró hasta el el 19 de abril de 1906…. Tampoco olvidarás éste dia auynque por razones diferentes… Pierre falleció mientras cruzaba la calle Dauphine, atropellado por un carro de caballos… 19 de abril de 1906
---.El, te enseño física que era lo que  tu  deseabas hasta aquel fatidico dia. Si lo recuerdo perfectamente .
…--- ¿Pero, quién es Paul Langevin?
Déjalo, no me lo cuentes, seguro que no te trae demasiados  buenos recuerdos… 1911. En septiembre... Tu correspondencia con Paul.... salió a la luz... Él tenía ya cincuenta años... habia sido compañero tuyo en la Sorbona, y luego en el Colegio de Francia... Era fisico. Habia trbajado con tu marido.... ubrio la energia peiezoelectrica, y estudió las aplicaciones de las vibraciones ultrasónicas.
---¿Te acuerdas cuando fromuló el principio fundamental del sonar ? Los ultrasonidos se reflejan más ampliamente debido a que su longitud de onda es menor que la del rango de sonidos audibles... No puedes haberlo olvidado.
--- La tragedia, y la genialidad, suelen ir demasiado unidas por desgracia




Cuarto caño
Golda Meir
La paz, un objetivo



--- ¿Cuál de los caños puede dar  mas paz y mas remanso? Naturalmente el cuarto… porque está en el centro de los bandos, entre el este y el oeste.
La paz no es mas que el equilibrio entre los enemigos, y en el centro estás tú… Siempre estuviste en el centro, eras la diana de los d pecadores, de los unos y los otros, el centro de las miradas, el origen de las discordias, el final de las  derrotas, eras la llama en la noche… el lucero de la victoria.
--- Si, no me lo digas, es demasiado tiempo medio siglo para conseguir un sueño… es demasiada oscuridad medio siglo, casi una vida, para conseguir la victoria… Sobretodo si deja un futuro de sangre, como el que nos dejó aquella victoria tuya del 14 de mayo de 1948, No te equivoques, no fue una victoria efímera, una victoria pírrica, sino un acontecimiento, pero un evento teñido de rojo. A mi, y a muchos como yo, no nos importa quien sea el dueño de la sangre, tampoco nos importa quienes sean los señores de la guerra, los amos de las armas, los dueños de la paz, y menos  quienes sean los patrones de de la muerte.
---… Los “Obreros de Dios”... ¿te acuerdas? Claro, el «Po’alei Sión» ¿como no te vas a acordar? Sí, mujer, David… David Ben Gruión el “León de Judá”? ¿Y de Morris Myerson, el kibutz Merjavia? ¿Cómo no te vas a acordar de tu marido?. No puedes haber perdido la memoria. ? ¿Oye,  Meir Myerson, tu marido, estaba tambien en el partido? Claro, claro, recuerdo que no te fue nada dificil convencerle… Las mujeres teneis un alto poder de convicción. El tuyo es superior, siempre lo ha sido.
Aquel sábado... 29 de junio de 1946, fué arrestada parte de la cúpula judía. Sí realmente el “Sábado Negro”.
Ya eras jefa del departamento de Estado del comité central de la Agencia Judía, la Sojnut; o lo que es lo mismo: en la mano derecha de David Ben-Gurión
Caro precio.
Él, --- David--- se libró de la cárcel por encontrarse en Europa. Moshé Sharet, no tuvo tanta suerte, acabö preso en los calabozos ingleses.
--- Recuerdo cuando me hablabas de tu padre, Moshé Mabovitch, un modesto carpintero, le veias tapiando con tablas las entradas de la casa, ante la inminencia de las hordas antisemita
--- Si,  has tenido una vida digna de ser dibujada por mejor pluma que la mía.
---  La paz es una lucha. Individual y constante  coontra nosotros mismos en pro de la convivencia con el cercano prójimo, aquél que se retira de ésta guerra, aquél que no lucha decididamente por la convivencia con su prójimo, puede onsiderarse cómplice de los violentos.
--- Llevo conmigo el complejo de los pogromos, lo reconozco, si cabe una explicación al rumbo que tomó mi vida, es seguramente mi deseo y determinación que nunca más tuviera un niño judío que vivir semejante experiencia.






Quinto caño
Greta Garbo
Greta Lovisa Gustafsson .
Estocolmo 18 de septiembre de 1905,
Nueva York, 15 de abril de 1990.
84  años
El cine: una quimera



                                                                             
--- Cuando vi de cerca tus ojos, me pregunté por que querias otra vida distinta de la que llevabas. Nadie me supo responder, excepto  tú.  Todos te conocian, pero conocian una vida de película. Para todos era desconocida  tu tragedia.
Desde lo alto de la cruz de piedra  contemplo tu tragedia espacida en lagrimas que fluyen hacia el mar de la tranquilidad…
Recuerdo que tu hermana Alva compartía contigo la afición al teatro, y con el tiempo se convertiría, como tú, en actriz. Nunca conseguiste superar su muerte, a causa de aquella maldita  tuberculosis que contrajo a muy temprana edad. Era tu favorita. Siempre la fue.
Me viene a la memoria la bahía de Baggensfjaerden, a donde a los 15 años,  vas a patinar con Gustavo, a quien conoce desde niña.  Tu primer amor... ¿O fue tu hermana Alva en una tienda de campaña junto al agua, en la isla de Årsta,  en el verano de 1920?
¿Que pensaria tu padre,   --- Karl Alfred Gustafsson, un humilde trabajador de limpieza ---,  de verte así?.  Claro, la opinión de tu madre seguramente no te importaria tanto… Recuerdo que a él le adorabas… No. No sentias lo mismo hacia Anna Lovisa Karlson,  tu madre. una campesina que trabajaba como empleada de hogar.
Tu siempre tomaste partido por él, a pesar de su alcoholismo y de las frecuentes peleas que sostenía con tu madre. Le recuerdas perfectamente. Delgado, rubio, de ojos azules, rostro redondeado, y de poco más de 1'80 m. de altura...
--- El mar. Si, el mar te robó a tu padre... Solo tenias quince años, cuando él te dejó. Era el año 1920.  Saliste a él., aunque  no consiguiera  ocupar  puestos nada relevantes...Sí, tuvo varios trabajos desde que llegó a  Estocolmo. El primero, de ayudante de carnicero; el siguiente, como portero en el barrio de Södermalm en que se quedará a vivir. A la llegada de su futura esposa a la ciudad, su ocupación era la de barrendero, y continuará siéndolo durante el resto de su vida.
Dos años antes de su muerte, tu madre, te hizo una faena, al  insinuar que  había algo entre vosotros más allá de la relación paterna filial. Nunca se lo perdonaste, ¿Verdad? 
Sí. Los últimos recuerdos positivos de tu infancia son los   suyos.
Se pasaba el día borracho o metido en la cama...   prefería quedarse en una taberna a volver a casa, a aquella casa de madera, en el vijejo barrio de Södermalm, frente a la iglesia de Santa Catalina, y tener que enfrentarse a las recriminaciones de su mujer. El dia anterior a su muerte, se le encontró tirado en la nieve. Lo  cargaste a la espalda, lo llevaste  a casa, y lo subiste escaleras arriba. Al día siguiente, aparecía  muerto. Tenías 14 años, e ibas  camino de los 15.
--- El demonio y la carne… la gente como tú, los genios, sois soprendentes…  ¿ Por que lo hiciste? John Gilbert, tu pareja durante largo tiempo En 1926 lo dejaste plantado frente al altar… la muerte le derrotó diez años despues. Estaba sólo. Tu sin ambargo te buscaste el amparo y la compañía de  gentes tan excentricas como tú… Bárbara Kent, Marie Dressler, Paulette Duval y sobre todo, Mercedes de Acosta. Fue tu decisión y a mi no me corresponde juzgarla.
--- ¿Oye, en esta fase de tu vida, todavia  alguien te seguia llamando Keta, como  tenía por costumbre tu padre...?  Creo que es un secreto de familia. No me contestes si no quieres.
---  Creo que  tu barrio no te gustaba demasiado Las basuras tiradas por calles y plazas; los niños desatendidos... --- subempleados ambos padres, o parados y borrachos...---, jugando entre las escorias; las peleas callejeras y los problemas  ocasionados por el comercio sexual, eran en la zona los únicos  desahogos.
--- ¿Y tu hermano Sven?... ¿Forma  parte de este cuadro como tu padre? Nunca hablas de él...Otro misterio en tu vida. Realmente toda tu vida está envuelta en el misterio.
---... Desde tus ojos se desprende un halo de altivez, fantasia, y misterio... tu pantalla es azul como la de tus sueños, , como la de tu mar.
---... El guión de tu vida es sorprendente como una película inolvidable, y tus pupilas desbordadas por el azul de la fantasia, de vez en cuando se inundan en lágrimas... Y esas lágrimas como el agua del quinto caño llegan al cielo y al mar.



Sexto caño
Maria Guerrero
El teatro: la vida misma



            --- ... Otra cosa es que el guión que escribe cada cual, merezca el aplauso de los críticos. Pero, sabiendo esto,  ¿Quién se arriesga a hacer una crítica de la escena?
            ---  El teatro… ¿Qué es el teatro ?  ¿Una forma de hablar con los dioses, como decian  los antiguos griegos, sus creadores? Pero, ¿Qioemes son los dioses?  ¿Qué es la palabra? ¿Por qué no me responden? Tal vez tú Maria, que has dedicado toda tu vida  sa esa ficción conoces la  respuesta a mismpreguntas
            ---…Tal vez Maria el tteatro es la propia vida, o la vida no deja  de ser nunca puro teatro, aunque sea la escena la que de sentido a la bajada del telón, otra cosa es que el guión de cada  cual merezca el aplauso de os críticos… ¿Y sabiendo eso,  quien se arriesga a hacer una crítica de la escena?
            --- ...Meterte en la piel del otro, cantar con la voz del prójimo… reir con un gesto extraño… tal vez dejar de vivir para dar vida…   ¿a quién…?  ¿Quién elige al personaje?,  ¿Quién reparte los papeles? ¿El director, supremo protector sobre  las tablas ? ¿Quién marca los ritmos en la escena, los tiempos y el acento?,
          Y mientras tanto tú no dejas de observar a los d que deben aplaudirte o censurarte…, Como siempre, en tu papel…. Y mientrasa tanto tú no dejas de juzgar a  tus jeueces soberanos. ..en busca de ese aplauso de esa loa de esa sonrisa,
--- Elloas, --- nosotros, , yo  me escondo en el fondo del del palco,  entre los públicos ---,  todos queremos revivir lo que no somos lo que solo sabes hacernos  vivir  tú. Queremos ser protagonistas de la trama.
---...¿Por qué vamos al teatro?... Tal vez para dejar de ser por un instante nosotros mismos, y meternos en esa piel tuya que ya no lo es tanto,  que nos va perteneciendo tanto a nosotros como  te es ausente a ti...
--- Nosotros desde abajo vivimos lo que no podemos ser... y vosotros los actores, desde arriba, desde la cumbre,  en posición e privilegio, creais la vida a cada instante,  nos dais la vida deseada en un suspiro, en una lágrima, en un gesto dramático, en una frase desgarrada, en esa mirada sensual, perdida, escalofriante...
---¿Por qué te hiciste actriz?
Claro, claro que me gustaria saberlo, pero tal vez el motivo, la razón la tengas demasiado escondida en el fondo de tu intimidad.





Séptimo caño
Victoria Kent
Málaga,  6 de marzo de 1898
La libertad cuestión de dignidad



He conocido a cautivos, --- a muchos cautivos, hombres y mujeres,  --- y en algunos de ellos, he leido en sus ojos la falta de libertad.
En otros, --- por desgracia en muchos ---, no he notado el ansia de libertad, ni siquiera antes de ver cumplidas sus condenas
He visto en sus ojos los surcos que deja el dolor del  arrepentimiento. Tenian en su piel grabada la súplica de perdón, y el agradecimiento escrito en sus lágrimas.
La libertad, es  una cuestion demasiado íntima como para olvidarla, y demasiado valiosa como para perderla inutilmente.
La libertad es  una cuestion de dignidad. 
Por eso creo que todos tienen derecho a la libertad, aunque sean indignos, aunque no luchen por conservarla.
Hay muchos seres indignos en libertad. Tambien hay algunos seres capaces de dar lecciones de dignidad a los que se llaman  honerstos...
Los fariseos no distinguen las fronteras entre la libertad y las cadenas. Los ojos de los fariseos delatan un grave delito que no está penado: la hipocresia.
Confío en que el hombre, sea capaz de vencer al hombre, en su lucha por la supervivencia humana,  en libertad.
Sólo el hombre justo puede ir por el mundo  sembrando libertad. Ética y progreso son semilla y fruto de su vida y tras él, siempre queda la grandeza de su recuerdo.  No es necesario ponerse un lazo para trabajar por la libertad. El lazo oprime sólo a quien lo lleva para presumir de activo, el que lucha por la libertad, en ése intento se siente libre.  Tu sistema es progresivo, es condicional y se basa en la libertad. Tu vida es tu libertad, y tu régimen está por encima del régimen. Es para todos, busca la igualdad.
Por razones que no vienen al caso, deberiamos de ser viejos ami-gos, al menos conocidos, sin em-bargo eres una perfecta desconocida.
--- Tu deseo de libertad... es el motor de tu vida... ¿Quién te lo inculcó? ¿Tal vez Maria de Maeztu tu profesora? ¿Tal vez lo adquiriste en la Residencia Femenina de Estudiantes? ¿ O en el Institutto Cisneros donde acabaste tu bachiller? Tenias diez y nueve años.
Aquél año nació mal. Tienes  veintios años. Mil novecientos veinte. Domingo. Cuatro de Enero. Don Benito,  --- sí, el de los Episodios Nacionales---, el escritor revolucionario pasa a la historia. España entera, --- bueno, la España revoluicionaria---, llora por él. 
Antes de aquel 20 de febrero, de 1924, a tus veintiseis años te hubiera gustado evitar la condena a diez y seis años de prisión y el destierro de Don Miguel de Unamuno a Fuerteventura. --- que buen maestro----, Ya eras abogado, pero todavia seguias teniendo la desventaja de ser mujer.
Aquél 28, fue un ia triste para tí. La muerte de Vicente Blasco Ibañez te quedabas un poco huerfana. Enero de mil novecientos veintiocho.
Ya en mil novecientos treinta y uno fueste elegida primero Diputada por el Partido Radical Soscialista y luego Miermbro de la Real Academia de Ciencias Juridicas... ¿O fue al revés? ¿Lo recuerdas?, --- si mujer --, Clara Campoamor. A tus treinta y tres años tenias libertad para defender a los presos y ademas eras la punta de lanza de un movimiento femenino de liberación... Todo un logro
España hierve.. La historia está cambiando... Es el progreso inevitable... y tu, estás detrás, empujando ¿O vas en la vanguardia?
Despues de defender ante el Tribunal Supremo de la  Marina y de la Guerraa Don Alvaro de Albornoz, en diciembre de aquél año de mil novecientos treinta, por fin se va el Rey, y nace una nueva forma de gobierno.  Pero las mujeres, --- tú lo has dicho muchas veces ---, aunque amaneció un dia radiante, salen poco a la calle el catorce de abril, tienen que conocer las verdaderas ventajas de la República
Tu ansia de libertad te lleva a la cuispide de las prisions. Don Manuel Azaña  y Don Niceto alcalá Zamora, confianen ti.  Y no sólo ellos...  Hay mucha gente que confia en ti.  Gracias. El agua de este septimo caño sabe a libertad.



***

Al principio, el agua de los siete caños, es critalina, se separa y discurre por distntintos caminos, luego, por los senderos o torrentes, se vueve roja, marron o vberde, como un cuadro... Los colores son la vida, cada cual a su manera..., pero todas --- todas las vidas ---, llegan hasta el mismo centro de la tierra, hasta el mar,  hasta el mar que está en el medio de la tierra. Hasta el Mar Mediterraneo...¿O tla vez al océano Pacífico?
El cielo y el amr son del mismo color, azúl pacífico, sólo separados por un horizonte, una meta a conseguir, para todos  la misma, para todos los caños todas las almas y todos los caminos...  Entre el azul de arriba y el de abajo, se esconde lo que busca el hombre...
Allá, en la fina línea del horizonte que  se acerca... descansan la vida y la muerte, sin permitirle al  caminante descubirir aquello que desea. Sólo el deseo permanece. Un deseo de  Paz, Libertad y Eternidad.

¿Eso se llama progreso, arte, felicidad?

Seguramente, cualquiera de las mujeres  de mi relato, con sus  palabras, sabe definirlo mejor que yo.



                                                                                  ***





EL ESPEJO DE PENÉLOPE

PUBLICADO EN LA ANTOLOGÍA 50 PALABRAS Y PICO

Aquella noche el espejo le devolvió la misma imagen que hacia veintiocho siglos… Ahora, Penélope tejía un precioso vestido negro, para cazar idiotas, mientras a Ulises, único pretendiente, ya sin fuerzas para tensar el arco, se le iban las noches y la vida esperándola. De un flechazo rompió el espejo.




  1. 1 Cada nota le acerca más a ella… El arte no tiene marcha atrás. La guerra musical. Tercer compás. La mano Izquierda. Aquél Do sostenido la dibuja en el hori¬zonte. Es un preludio. Merece más que un silencio. Entona un Sí, y se acerca trémula. Es un silencio de redonda con encanto, tiene prisa por coronar una mirada. La voz, canta y se acerca… --- Esclava de amor, encadenada… Un paso más. Siente la necesidad de espolvo¬rear al viento un ramillete de corcheas con la mano izquierda como broche del preludio. Ella se resiste. Es un lujo re¬sistirse. Un silencio más, pero un silencio. Ella intenta retroceder, verso a verso, es la gue¬rra. El corazón la traiciona. --- De amor esclava ---, cantaba. Cada nota, un paso hacia adelante. Y al final sólo una fuga. Un sueño. Corren los años treinta.








CASTUERA





  1. Con el fin de ver el reportaje de la segunda cadena de televisión, entré en casa precipitadamente. Era domingo. Dejé el paraguas chorreando, en el paragüero de cerámica de Talavera. Esperaba con impaciencia la tercera carta. La segunda fue una postal en la que me anunciaba que estaba de vacaciones en la playa. Pero de eso hacía ya más de cuatro meses. Una larga y penosa enfermedad había acabado con su manía, su costumbre de escribir. Luego, de la operación a vida o muerte, salió adelante. Estaba acostumbrado a sobrevivir a casi todo. Supe de él a través de un programa de televisión; un documental histórico que daba cuenta de una ajetreada vida. Una guerra incomprensible le había forzado al exilio en el país vecino. Me lo anunció en una carta. Una emocionante carta que me enraizaba en la historia. Era su primera carta. La guardé con cuidado dentro del libro “Morir por la libertad” de Eduardo Pons, un viejo socialista. Lo había adquirido en una librería clandestina años atrás. Luego hablé con él por teléfono un par de veces. Su voz era la de mi padre. Llevaba fuera más de sesenta años, pero su patria estaba aquí. También aquí estaba su familia, sus raíces y su historia. Y yo era parte de su historia futura, de su resurrección, de su supervivencia. Por eso, sin conocerlo, tenía miedo del contenido de esta tercera carta en la que a buen seguro me hablaría de él, de mi padre, de mi abuelo, de Castuera, y de otras muchas cosas perdidas en el tiempo, en la memoria y en la vergüenza. Cuando le vi en la telev
    isión hablaba del miedo y de la guerra, de lo que sufrió y de lo que aprendió, de lo que olvidó y de lo que rezó. Entonces supe que era como mi padre. Él también había pasado por lo mismo aunque nunca quiso contarme más que algunas pinceladas. Sí, su voz, su cara y sus gestos eran los de mi padre. Lloré. No hacía dos años que había muerto mi padre de cáncer de colon, pero estaba allí, en la televisión, hablando por boca de su primo. De mi primo, del que ahora esperaba una tercera carta. En el programa de la televisión no hablaron casi nada de los horrores de la guerra, ni de las víctimas de los vencidos. También tenían miedo. Todavía tenían miedo. Pero él, mi primo, guardaba como en un cofre toda aquella historia inolvidable. Las experiencias amargas dejan un largo recuerdo. Dejan unos grandes amigos…. dejan todo. Se hacen inolvidables. Los ancianos viven el pasado de una forma memorable. - Donde vivimos aquel horror, ahora hay un gallinero - me había dicho por teléfono con resignación para anunciarme el reportaje. La gente todavía tiene miedo, y eso que ahora gobiernan los suyos... Era consciente de mi responsabilidad. Tenía que trabajar al día siguiente, y ya era tarde, pero estaba viendo a mi padre vivo, estaba viendo la historia de mi pasado, y no me podía resistir. - Cuatro horas de grabación para nada.... Así la gente nunca sabrá la verdad. Recuerdo cuando le vi, en el brazo derecho llevaba grabado a sangre y fuego un número que le habían otorgado en un campo de “refugiados”, en Polonia. Era su vergüenza y su recuerdo. A todos nos lo enseñó como si fuese una lección que la humanidad había dado en él para que nunca más se repitiese. De Polonia escapó a España. Nunca supe cómo ni cuanta vida derrochó en aquél heroico empeño. Le cogieron “los otros”, en su propio país y le llevaron a Castuera. Desde allí también huyó. Setenta y dos días para llegar a Francia y conquistar su libertad. Quería regresar a España, pero tenía miedo de que le volvieran a coger “los otros”... Noventa y cuatro años. Es una situación comprensible. Tampoco sus hijos habían querido venir a España. A mi me había invitado varias veces a visitar Europa. Decía que era una vida diferente. Había sentido profundamente la desaparición de mi padre. A él y a mi abuelo los consideraba unos héroes, y yo necesitaba saber por qué. Miré por la ventana. Ya se había cerrado la noche. Seguía lloviendo. Habían pasado sesenta y cinco años. La casa de piedra, donde ha vivido mas de sesenta años, proyecta una sombra larga al atardecer. Un sol rojizo acompaña a una asamblea de colores que pinta el Otoño con tonos crema, casi inertes, diáfanos… Junto a la puerta entreabierta una silla de enea, con respaldo de madera recio, soporta todo el peso de una vida que se resiste a su final.- El frío no puede con su chaqueta de pana. La boina negra protege su cabeza y sus ideas. Una mirada azul, intensa se escapa de sus ojos alargándose por un camino que ya a penas se ve. Es una mirada anclada en la nostalgia. Una mirada a la deriva… persigue un color ausente. Una mirada que al amanecer, mira al oeste a su querida España, desde la Francia que le acogió, y al atardecer se dirige al este, a su Amberes de adopción, Lleva unas gafas negras. Nunca se atreve a mirar al sol. Tal vez su luz bochornosa le traiga recuerdos de viejas canciones que le obligaban a cantar en sus tiempos de juventud. Mueve los dedos de las manos nervioso. A cada movimiento un nombre, una señal, tal vez un número, pero sin duda un rostro, una sombra, una vida y un recuerdo. Los agrupa de diez en diez, como en un batallón de combate. ---… Uno, siete, Tomás Bargés. ¡Presente! ---… Uno nueve, Miguel Karner… ¡Presente! ---… Uno diez, Manuel Salvadores… ¡Presente! ---… Seis cinco, Joan Pagés… ¡Presente! ---… Siete seis, Agustín Cameselle…¡Presente! ---… Diez ocho, Julio Casabona… ¡Presente! Después de cada nombre un silencio u y una lágrima. A su lado la sombra del ciprés cercano languidece ---… España limita al norte con los montes Pirineos que la separan de Francia, al este con el Mar Mediterráneo, al sur con el Estrecho de Gibraltar, y al oeste con Portugal y el océano Atlántico… ---… Al norte con los montes pirineos, con Canfranc, con el Túnel, con la libertad… Entre Castuera y la Libertad, hay una distancia de cuatro mil doscientos kilómetros… Desde el lunes, primero de Mayo de mil novecientos treinta y nueve han pasado muchos días… ---... El jueves, cuatro de enero de mil novecientos cuarenta. Seis camaradas escapamos de la muerte en Castuera. Al frente la vida, al norte la esperaza… Setenta y dos jornadas… A sesenta kilómetros por noche… en pleno invierno, mal vestidos, peor calzados. ---… Sí. Fue un camino muy extenso, a lo largo de una patria ensangrentada. Nuevamente se detiene para tomar aliento, y dirigiéndose a su imaginario compañero, sigue hablando, contando una historia demasiado real para ser cierta. Demasiada cruda para ser real. Demasiado negra y amara, como para no crear miedo y vergüenza. ---… Teníamos que pasar por Toledo, Madrid, Guadalajara, Zaragoza, y Huesca... cada provincia una cruz. Cada cruz una batalla, y cada batalla, sangre. Toda la sangre. Sudor, todo el sudor. Y lágrimas. Lágrimas no. Aún me quedan para todos los que cayeron en cada uno de esos fracasos... ---… El Tajo, el Duero, el Ebro, que buena agua la de esos ríos... Cuanta sed saciaron... Escapando hasta el viernes, veintidós de Marzo de ese mismo año en que los franceses nos hicieron prisioneros y nos intentaron en un campo de concentración francés. Pero ellos eran más humanos. Mucho más humanos... La casa de piedra, donde ha vivido mas de sesenta años, proyecta una sombra larga al atardecer. Un sol rojizo acompaña a una asamblea de colores que pinta el Otoño con tonos crema, casi inertes, diáfanos… Junto a la puerta entreabierta una silla de enea, con respaldo de madera recio, soporta todo el peso de una vida que se resiste a su final.- El frío no puede con su chaqueta de pana. La boina negra protege su cabeza y sus ideas. Una mirada azul, intensa se escapa de sus ojos alargándose por un camino que ya a penas se ve. Es una mirada anclada en la nostalgia. Una mirada a la deriva… persigue un color ausente. Una mirada que al amanecer, mira al oeste a su querida España, desde la Francia que le acogió, y al atardecer se dirige al este, a su Amberes de adopción, Lleva unas gafas negras. Nunca se atreve a mirar al sol. Tal vez su luz bochornosa le traiga recuerdos de viejas canciones que le obligaban a cantar en sus tiempos de juventud. Mueve los dedos de las manos nervioso. A cada movimiento un nombre, una señal, tal vez un número, pero sin duda un rostro, una sombra, una vida y un recuerdo. Los agrupa de diez en diez, como en un batallón de combate. ---… Uno, siete, Tomás Bargés. ¡Presente! ---… Uno nueve, Miguel Karner… ¡Presente! ---… Uno diez, Manuel Salvadores… ¡Presente! ---… Seis cinco, Joan Pagés… ¡Presente! ---… Siete seis, Agustín Cameselle…¡Presente! ---… Diez ocho, Julio Casabona… ¡Presente! Después de cada nombre un silencio u y una lágrima. A su lado la sombra del ciprés cercano languidece ---… España limita al norte con los montes Pirineos que la separan de Francia, al este con el Mar Mediterráneo, al sur con el Estrecho de Gibraltar, y al oeste con Portugal y el océano Atlántico… ---… Al norte con los montes pirineos, con Canfranc, con el Túnel, con la libertad… Entre Castuera y la Libertad, hay una distancia de cuatro mil doscientos kilómetros… Desde el lunes, primero de Mayo de mil novecientos treinta y nueve han pasado muchos días… ---... El jueves, cuatro de enero de mil novecientos cuarenta. Seis camaradas escapamos de la muerte en Castuera. Al frente la vida, al norte la esperaza… Setenta y dos jornadas… A sesenta kilómetros por noche… en pleno invierno, mal vestidos, peor calzados. ---… Sí. Fue un camino muy extenso, a lo largo de una patria ensangrentada. Nuevamente se detiene para tomar aliento, y dirigiéndose a su imaginario compañero, sigue hablando, contando una historia demasiado real para ser cierta. Demasiada cruda para ser real. Demasiado negra y amara, como para no crear miedo y vergüenza. ---… Teníamos que pasar por Toledo, Madrid, Guadalajara, Zaragoza, y Huesca... cada provincia una cruz. Cada cruz una batalla, y cada batalla, sangre. Toda la sangre. Sudor, todo el sudor. Y lágrimas. Lágrimas no. Aún me quedan para todos los que cayeron en cada uno de esos fracasos... ---… El Tajo, el Duero, el Ebro, que buena agua la de esos ríos... Cuanta sed saciaron... Escapando hasta el viernes, veintidós de Marzo de ese mismo año en que los franceses nos hicieron prisioneros y nos intentaron en un campo de concentración francés. Pero ellos eran más humanos. Mucho más humanos... “¡…--- La muerte no importa, la vida es muy corta si esclavo he de ser PREFIERO CAER… Sangre obrera que se vierte con raudales de pasión, tu semilla es pura y fuerte pan de sangre y de dolor… … El sol ya se fue, el canto cesó Centinela alerta, vigila a vizor por la libertad y un mundo mejor, Centinela alerta, vigila a vizor…” Seguramente no sabe que el texto que se le escapa de los labios en forma de canción, es de José Miguel Ripoll, camarada de su guerra y tan obseso por la paz como él mismo. Él no lo sabe pero la silla de enea se estremece bajo el peso de toda su vida, reflejada en un fogonazo de historia. _ vER EL LIBRO UNA LARGA SENDA albino garrido sanjuan
  1. DIARIO DE AVILA  3 DE ENERO DE 2003

    !QUIERO SER PAYA! 


              Con este alarido, sus ojos azules de cuarto de siglo se llenan de lágrimas… Y cuando le pregunté por qué, todo su cuerpo harto de vivir en la zozobra, se estremece violentamente para contener el llanto que le salr nuevamente de los más profundo de su alma.

              --- ،Quiero ser paya! ---

              No acierta a expresar otro sentimiento. Rodeada de mujeres que  desprecian a los gitanos, se siente mal. Pero ella es gitana de los pies a la cabeza,  hija de gitanos y miembro de una tribu, a la que debe obediencia, dedicación y respeto. Y todo en ella es resistencia a cumplir tales obligaciones. Cuando acierta a hablar, su voz se escapa a borbotones

              --- Mi madre no me enseñó a escribir, por eso una de mis metas es  esa… poder escribir lo que siento. Solo me sacaba a la calle para robar. A los  catorce aٌos me hicieron la prueba del pañuelo: salieron tres rosas rojas, me acuerdo muy bien, y me entregaron a un gitano que nunca me quiso. Con él tuve tres hijos de los que me viven solo dos. Mi Sara se murió a los seis meses… A él le daba igual; lo que quería era que yo saliera a vender... Por eso me escapé de mi pueblo y cambié de todo… por eso no puedo  volver a mi pueblo, ni con mi madre, pues entre los unos y los otros me enseñarían las navajas y me dejarían marcada la cara. Yo sé que me están buscando, por eso no puedo volver. Son costumbres de mi pueblo que no aguanto… por eso quiero ser paya.

               Pero su rostro se inflama de furia al  mirar a las otras dos mujeres --- Payas---, que nos acompañan. No tengo nada claro si es porque les tiene envida o porque son racistas y la maltratan por ser gitana. No quiero interrumpirla. Prefiero que siga hablando. Como otras veces su obsesión se manifiesta  por el arduo deseo de estar con su marido que no es gitano, y cuida a sus hijos como no lo ha hecho su padre.

              --- Mi madre me enseño a robar… mi marido me obligó a robar. Yo necesito cambiar, quiero ser PAYA, tengo que aprender a escribir, para poder recordar toda mi historia, los pobres recuerdos de mi sombra, mis sueños, y mi destiºno.

              Se para de repente y me mira de soslayo, mientras me pregunta sin titubeos:

              --- Usted no es racista, ¿verdad? ---, porque me quiere ayudar, de hecho me está ayudando. Pues nunca he sido capaz de halar de mi misma con alguien. A  “naide”  le he contado estas cosas…

              La seguridad de su pregunta y lo profundo de mis dudas se confunden, y salgo rápido del atolladero corrigiendo el  vocabulario
             
              --- A “naide” no, Pili,  a nadie…

              --- ¿Ves? Yo quiero hablar bien, como los payos, yo quiero escribir y saber decir las cosas que siento.

              Entonces le doy unos cuadernos de caligrafía básica, un lápiz y una goma de borrar.

              --- Cuando los tengas hechos te regalo una carpeta para que los guardes. Ellas, te la ayudaran.

              Las miradas que lanza, una a una perforan los ojos de sus compañeras con recelo con desconfianza.

              --- Sí. Pero yo con ellas no me quedo, ni atada, y sabéis que soy capaz de liarla por cualquier cosa,  porque no quiero estar con ellas, con ninguna de ellas. Primero te ponen una cara y luego te dan una puñalá por detrás.

              --- Ese no es el cambio que  quieres, el que estas pidiendo.

              --- Lo sé, pero no quiero restar con ellas.

              Lleva once años buscando su libertad, buscándose a si misma sin saber hacia donde tiene que cambiar, pero creo que si, esta vez está decidida a dar el giro, o tal vez sea yo mismo el que esta vez si estoy dispuesto a echarle una mano y a dejar de ser especial en el trato hacia su raza.

              Hoy he aprendido una lección. Espero poderle  regalar pronto la carpeta, cuando reciba su primera carta.






SOMBRAS EN LA OSCURIDAD
GIL HERNANDO DE SANTIAGO
12 DE Abril del 2002


---¡Que nuestro dios castigue al opresor!--- Exclamó Rana Shubari al poner el pie frente al mercado central de Jerusalén Oeste, allí en la parada del autobús número 24, que aún resistía estoicamente a la destrucción  absoluta.
Esas palabras, en boca de una mujer joven rodeada de niños, suenan como una alabanza a los mártires de “Al Aqsa”. Solo así puede explicarse el ansia de  muerte en plena vida, en plena juventud.
Se ha quedado sola, en la arena del desierto,  rodeada de niños, después de  que los soldados matasen a todos los hombres del campo de refugiados...  ----¿ Cómo se puede vivir en medio de tanta muerte? --- Sus palabras son oídas por el viento únicamente. Es un suspiro previo a un amargo llanto en el que le acompaña el lamento largo y previo de otras mujeres que también han  perdido todo, excepto la vida, milagrosamente.
Cualquiera de ellas puede ser la siguiente en la llamada. Puede ser enviada en cualquier momento hacia su último destino, ¿Que importan cinco minutos más de vida, en la incertidumbre del próximo paso?
A pesar de su juventud, es una mujer forjada por el sufrimiento, como sus compañeras de campaña. Ella colabora con su pueblo como sabe hacer, confeccionando ropa para los hombres... pero ahora han matado a todos los hombres... también a su  hermano  Mohamed.
 Y a Mírian.
En el Campo de Refugiados de Yenin, [i]donde nació, aprendió durante mas de dos años a amar la vida. A despreciar la muerte. A ofrecer a su pueblo todo cuanta tenia, todo cuanto le  quedaba, después de haber sido despojada de todo.
Pertenecer a la Brigada Especial “Wafa Idris”[ii] era un gran honor. Cuando la admitieron  hizo una ofrenda a Alá en Acción de Gracias. Había perdido toda esperanza de futuro, pues su calendario tiene un día señalado... un día en el que alcanzaría la gloria. Viernes 129 de Mujarram del 1.423.[iii]
A partir de entonces compartirá la gloria con sus hermanos.
Antes de cumplir veintiséis años, mucho antes, tenia ya demasiado uso de razón.
 Aquella tarde, un viernes azul de Abril, día santo para el Islam, miró al cielo y le preguntó a Ala si la situación de su pueblo era justa. Desde las alturas de la divinidad, el silencio de su Dios se hizo patente. Entonces miró a la tierra... A la tierra prometida. Hacia  la zona verde. A su Jerusalén arrasada. Tampoco era justo lo que el humo le dejaba ver: ambulancias cadáveres y ruinas. No. Tampoco era justo. Se abrochó cuidadosamente el cinturón, y miró su reloj, las 15, 27. Faltaban aproximadamente tres minutos para que llegase el autobús. En aquellos momentos había en la calle poca gente y mucho miedo. Todos recelosos. Todos asusta-dos.
 Miró a un grupo de mujeres... cualquiera de ellas, puede ser la siguiente en la lista. Puede ser enviada en cualquier momento hacia su ultimo destino... ¿Qué importan cinco minutos mas de vida, en la incertidumbre del próximo paso?
 Minutos antes, cuando  se encontraba en el mercado central de Mahane Yehuda, una de  ellas, se dio cuenta del gesto y salió corriendo despavorida. Tardó escasos segundos en desaparecer. Salvó de esta forma su vida y, tal vez, la de muchos más.
 Tuvo que escapar. Había soldados apostados con sus armas automáticas  observándolo todo minuciosamente.
 Rana Shubari [iv] había decidido convertirse en mártir. Había cambiado los lapiceros por las piedras y se había unido a la “Intifada”. Necesitaba un pedazo de tierra para vivir... Ansiaba vivir en paz, pero los tanques machacaban diariamente su ilusión hasta dejarla huérfana. En aquellos momentos necesitaba jugar como una niña, jugar como nunca había jugado. Pero los F-16 ensordecían sus incipientes canciones y sus cortas carreras. Habían acabado entre todos con sus amigos y con sus hermanos. Cinco. Todos, absolutamente todos muertos. También su hermana Mirían, a la que veía todas las tardes a la caída del sol, allá en el horizonte, con su melena negra y sus ojos cargados de interrogantes que no había sabido resolver. Estaba como esperándola allí. Precisamente allí, y solo faltaban unos minutos, --- muy pocos ya ---, para el definitivo encuentro familiar.
 Cuando se dio cuenta de que se había quedado sola estuvo a punto de aplazar la operación, pero ahora, sus ojos, --- los ojos de su hermano ---, estaban cargados de lágrimas, allí, a la sombra de tanta oscuridad. No cabía ya pues, la incertidumbre. La duda estaba de más. Había tomado una decisión irrevocable. Su vida no valía nada.
 Podría durar tal vez cinco minutos mas, dos días quizás, pero, ¿Eso era el futuro? No. Indudablemente no. ¿Esa era la tierra prometida?. No. Antes de cumplir dieciséis años, mucho antes. Tenia ya demasiado uso de razón, y había usado ya demasiado la razón, en aquel mundo  sin razón.
 Recordó entonces aquella imagen de niña traviesa reflejada en el espejo de su cuarto, años atrás, cuando vivían en una relativa calma en el campo de refugiados de Sabra... Entre la inconsciencia infantil y la relativa tranquilidad que se respiraba, pudo crecer a trompicones, salpicados de sangre y cañonazos... Sí. Realmente, no recordaba cuando había sido niña, ni siquiera  en una corta escena reflejada en un espejo.
 Buscó a su hermano, un año y medio mayor que ella. Le recordaba moreno, con sus ojos negros de profunda mirada, cargada de interrogantes, que no había sabido resolver... alto, bien parecido. Era todo un hombre.
 Él, la había precedido en su sacrificio y, como él, besó la tierra, mirando a la Meca antes de morir.
 Algún día, tal vez pronto, otros seguirían su ejemplo.
 Aunque sabia cual era su auténtico paradero, siguió buscando y buscando. Hasta un minuto antes de que llegase el autobús. Pronto estaría con él y con sus padres. Dando un ligero giro volvió a palparse el vientre comprobando que todo estaba en orden.
 Volvió a mirar al cielo, pero tampoco encontró a Ala. Debía de estar luchando, entrenando a algún niño, o tal vez, preparando a los futuros mártires de Al Aqsa. El humo había cesado, pero sonaron ahora las agudas notas de la ambulancia de la media luna roja. Después unos disparos deteniendo al coche... miró a la Meca. La tenia demasiado cerca para verla. El polvo, las ruinas y los olores a orín y a cadáveres amontonados, invadían todas su escasas ganas de vivir.
 Sudaba. Aunque su sudor no se debía al intenso calor del medio día. Ella lo sabía bien. Sudaba de la misma forma que cuando recibió el encargo de Yusuf, uno de los jefes de “Las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa”, grupo vinculado al partido gubernamental Al Fatah, para autoinmolarse ese día, precisamente ese día que por fin, había llegado ya.
¿Cuantos maestros en el valor había tenido ya desde que decidió entregarse por su pueblo? Pensativa fue posando su memoria sobre el rostro de cada uno de ellos, los más cercanos... todos patriotas árabes. Pensó en las tres mujeres de su mismo grupo que la habían precedido. Eran realmente mártires. Siempre había estado orgullosa de ellas.
Sudaba, mientras los sionistas  ultraortodoxos del barrio contiguo preparaban la fiesta a su Dios, el sagrado Sabath y ella, mientras tanto, no tenía paz, no tenía Dios, no tenía tierra, no tenía nada.
Pero como ellos, también se sentía orgullosa de pertenecer a su pueblo.
Cuando los soldados pasaron a sangre y fuego a sus padres, ella decidió tomar como padres adoptivos a Yasir Arafat, y a Wafa Idris. Eran un gran ejemplo para ella. Eran, en realidad, los padres del Estado Palestino, un estado que al final tendría que florecer, pese a la oposición de los americanos y de los sionistas, sobre  el rojo de su propia sangre.
Aunque todos los hombres habían sido asesinados, su embarazo no era esta vez de vida, sino de liberación.  Palpó el cinturón que llevaba adosado a la cintura comprobando que estaba listo ara ejercer  su función.
Tenia la mente en blanco. Tan blanca como la nube de polvo del desierto. Aquella nube que por la mañana la había acompañado desde el Campo de Refugiados, --- el Campo de concentración o de exterminio --- hasta el centro de Jerusalén, por el camino de Burquim, un pequeño pueblo situado solo a cinco kilómetros, que se hace normalmente a pié, sorteando las minas, en las carreteras principales. De aquel campo solo quedaban cenizas y recuerdos tras el asedio de las últimas semanas. Y eso era lo que ella tenia en la mente en aquellos instantes.
Asomaba, ya pasada la curva, el autobús de la línea número 24, el que le llevaría a su ultimo viaje. Su mente se quedó en blanco. También su cara palideció tenuemente. Poso una mirada tranquila en el ultraortodoxo barrio cercano de Mea Sharim. En aquel barrio mísero se centraba  buena parte del colectivo judío, que odiaba a Yasir.
Fue suficiente que Rana Shubari pusiera su pié izquierdo en el segundo escalón del autobús para que este terminase su viaje, para que todo el pueblo palestino saltase hecho añicos nuevamente, mezclándose su sangre, con el sudor, el hierro el odio, los gritos de dolor, y la sed de venganza en medio de la calle Haifa, tan vigilada por los soldados  sionistas. El teléfono de Yusuf sonó insistentemente. Nuevas vidas deseaban ser entregadas a la causa.
Todas las emisoras del mundo mencionaron su acción en un instante, pero todas, absolutamente todas se olvidaron de decir su nombre. --- ¿Importaba realmente a alguien el nombre de una terrorista muerta?---. No. Pasó a la historia, conquistó la gloria de forma anónima, casi de forma vergonzosa, o al menos así la pintaron los medios de comunicación de los países civilizados, pero pese a todo y a todos, la  Brigada Especial “Wafa Isdris”,[1] aumentó notablemente sus filas.
  1. 1430255488744
            “Un nuevo atentado suicida provocó ayer la muerte de seis personas que esperaban un autobús.”
             El estruendo de los aviones no se hizo esperar mucho tiempo. Sin duda castigarían nueva y duramente a los campos de refugiados, sobretodo a Yenin,
 de donde había salido la última terrorista.
             En la  amplia calle Heleni ha Malka,  grupos de  Judios, jóvenes,  se juntaban otra vez para  buscar a los palestinos. Necesitaban vengar la muerte de sus hermanos. Otra vez mas se reptian las carreras las detenciones, los interrogatorios a los transeúntes... Otra vez la sangre inocente del pueblo israelí se juntaba con la sangre---- inocente también---, de los palestinos indefensos, y las  ruinas de aquella  vía, principal, que unía las dos ciudades,  era testigo mudo de  una singular violencia sin razón, y aparentemente sin final.
 Luego el diario, que no era excesivamente sensacionalista se  explayaba en las noticias de carácter político y las presuntas consecuencias de aquella inmolación, con la diferencia, de que como pertenecía a los países del Bloque Globalizado, a inmolación, no le llamaba sacrificio por un pueblo, sino simplemente acto terrorista. Pero nadie conocería nunca la historia real de Rana Shubari.
 Pero nadie, nadie, sabia mi secreto. Rana Shubari, tendría unos veinte años, cuando en la Universidad aquella tarde de abril, --- solo seis años antes, pero exactamente seis años ---, me trasmitió todo el deseo de paz que guardaba en su alma el pueblo Palestino.
 Ella me reveló a mí, precisamente a mi, el deseo que tenía de regresar a su país, después de haberse formado  en humanidades y psicología, para afrontar una nueva vida, una pesada carga de lucha en favor de la proclamación del Estado Palestino. Ella, si, precisamente ella, me explicó a mí, quienes eran los señores de la guerra, y quienes eran los que  realmente  buscaban realmente la paz.
 Luego se fue a su país, y me dejó un hermoso recuerdo. En mi casa guardo todavía aquella media luna roja símbolo de fraternidad de todos los pueblos.
Por eso hoy, cuando ya se ha ido, cuando ha realizado su sueño, cuando se ha reunido con su pueblo, cuando he visto en la prensa el nombre de su pueblo, escrito con su sangre, he sentido una inmensa paz interior, semejante tal vez a la de todos los muertos, semejante quizás a la que puedan sentir en este momento todos los mártires de “al Aqsa”, y me he alineado  por primera vez en el otro bando, en memoria y honor de la que en otro tiempo fue mi amiga Rana Shubari
Descanse en Paz, y se cumpla su deseo.
























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